VIAJES EN PAPEL

La esencia de la tradición

Senegal en estado puro

Por Beatriz Vadillo

Mi pasión por África viene de lejos y a través de varios frentes: su música, su folclore proveniente de Angola y Senegal a traves de mi querida Kizomba (el mundo del baile me ha acercado bastante a este maravilloso continente) y, por parte de familia, mi hermano ha estado en diferentes países a través de misiones humanitarias. A día de hoy conozco muy pocos países de África, pero los suficientes como para tener claro que cada vez que pueda, visitaré uno. Tengo toda la vida por delante.

Hoy quiero que conozcáis Senegal. Situado en la “barriga” de África, mantiene su esencia como pocos dado el escaso turismo que lo visita. Al no tener muchos visitantes extranjeros, el alma de sus ciudades y pueblos se mantiene intacta, como en una burbuja y eso lo hace apasionante. Si algún día te animas a visitar un país africano auténtico, afable y lleno de contrastes, Senegal es tu sitio. Aquí te dejo algunos curiosos lugares que visité durante este viaje:

  • Una vez aterrizados en Dakar, la capital, famosa por el rally que se celebra anualmente y tras haber descansado del viaje, cogemos un ferry y nos dirigimos a la Isla de Gorée, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el ferry hay una estampa de lo más variopinta, desde familias, vendedores y empresarios, hasta algunos extranjeros locos haciendo turismo. Entre las humildes casas de estilo colonial que se levantan sobre un terreno polvoriento encontrarás la Maison des Esclaves, el museo y monumento a la trata de esclavos en el Atlántico, un lugar importante para recordar el coste humano de la esclavitud africana.
  • Continuamos. El Lago Rosa de Retba es una importante salina alrededor de la cual hay una aldea nómada cuyos lugareños extraen la sal del fondo de forma tradicional. Según la luz del día y el movimiento de las aguas, puedes ver más o menos rosado el lago. Este curioso color se debe a los microorganismos y sales marinas que se entremezclan en el fondo. Avanzaremos en el día con el recorrido final que hace el Rally Dakar, a toda velocidad. Entre palmeras y matorrales brincaremos en un todoterreno como si nos encontráramos en una carrera real. Este viajecito lo hicimos antes de comer, con el estómago vacío, por razones obvias.
  • Ahora le toca el turno a Lompoul, el único desierto de Senegal. Aquí dormimos en un campamento de haimas de estilo mauritano. Toda una experiencia el dormir en mitad de la nada sin electricidad ni agua corriente. Por la noche había que ir con linternas y los baños, cercados por estructuras de hojas secas, tenían unos bidones enormes que utilizabas para ducharte o para cepillarte los dientes en un improvisado tocador-lavabo. Eso sí, con un espejo monísimo en el que acicalarte.
  • Llevamos ya un ratito viajando por Senegal, ¿no tenéis un poco se sed? Pues bien, los amantes de la buena cerveza, entre los que me encuentro, están de enhorabuena, porque la cerveza de Senegal está buenísima. Una de las más conocidas es La Gazelle, que es tan suave y ligera que a mi se me asemeja mucho a la sidra, salvando las distancias, por supuesto. Y, por otro lado, la otra que os quería destacar es la Flag, más fuerte, más dura y bien fresquita entra sola después de haber pasado el día entero haciendo turismo.
  • Prosigamos nuestro viaje. Ahora nos vamos hasta la localidad de Saint Louis, situada en una isla del río Senegal. Conocimos la ciudad dando un paseo en calesa y tuvimos la oportunidad de ver unas preciosas casas de estilo colonial. Tienen unos balcones muy pintorescos y unos colores muy llamativos. Cada casa está pintada de un color. Continuamos nuestro viaje hacia la Reserva de Barbarie y en un paseo por el río Senegal admiramos las fauna y flora que habita en la zona. En este caso me gustaría destacar el alojamiento en el que nos quedamos: Hotel Lodge Ocean & Savane. En mi opinión, el mejor de todos. Las habitaciones eran cabañas independientes de la construcción principal del hotel, donde estaba la recepción, la piscina y el bar restaurante. Es una sensación indescriptible el ducharte al aire libre, en plena naturaleza. A las cabañas no les faltaba el más mínimo detalle y el entorno que lo envolvía hacía que creyeras que estabas en la película Memorias de África.
  • Nuestro viaje va finalizando, chicos, así que nos dirigimos a la región de Sine-Saloum, que nada tiene que ver con el paisaje anterior, ya que es menos árido, tiene una aspecto más verde, más fresco. Antes de llegar a este destino tuvimos la oportunidad de visitar uno de los baobabs más antiguos de África, el Gran Baobab de Joal-Fadiouth, en la parte occidental del país. Tiene, nada más y nada menos que 33 metros de diámetro y el interior de la corteza, que está hueca, está lleno de murciélagos. Se puede acceder a las entrañas a través de un estrecho y agobiante agujero, una experiencia poco recomendable para estómagos sensibles, ya que el hedor es insoportable.
  • Una vez en Sine-Saloum, visitamos la curiosa Isla de las Conchas que, como su propio nombre indica, está plagada de conchas. Yo me llevé unas cuantas para decoración. A modo de curiosidad, a parte del sentido ambiente religioso que hay por las calles, en las que podías ver en no pocas esquinas estatuas de Jesús y la Virgen María, hay un cementerio artificial construido por completo a base de conchas. Me pareció un lugar curioso y decorado con mucho mimo. Me resulta extraño decir esto de un cementerio, pero me pareció precioso.
  • Para finalizar nuestro viaje de hoy, me gustaría destacar la belleza de los senegaleses. Yendo con prudencia y pidiéndoles permiso, quise fotografiar algunos primeros planos. Sus marcados rasgos y su exotismo hacen que no puedas dejar de mirarles. Aquí os dejo alguna muestra para que sepáis a lo que me refiero.

Senegal me dejó sin palabras, los 10 días que estuve me supieron a poco. Su cultura, su gente y la amabilidad en el trato hacen que Senegal se haya convertido en uno de mis viajes top ten. Se lo aconsejo a todo el mundo. Me dio tiempo a disfrutarlo en su esencia, a exprimirlo de manera salvaje, tal y como es, ya que los pocos turistas que por allí pululaban pasaban inadvertidos. Con los países que me tocan el alma me ocurre siempre lo mismo, que quiero volver a visitarlos una y otra vez. Siempre se quedan cosas en el tintero, lo que pasa es que el continente africano es tan sumamente grande, que mi idea es visitar otros países antes de volver a Senegal. Espero que os haya resultado interesante este viajecito, ¡hasta la próxima, viajeros!

¿Te gusta el artículo? ¡Compártelo con tus amigos!
Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Suscríbete a mi blog

Mantente informado en todo momento y no te pierdas ningún artículo ni información

Deja un comentario