VIAJES EN PAPEL

La esencia de la tradición

Polonia, un pueblo resiliente

Por Beatriz Vadillo

Hace algunos años, en 2014 y gracias a mi amiga Esther, tuve la oportunidad de visitar por primera vez Polonia. A Esther la destinaron allí por trabajo y durante casi dos años vivió en Varsovia. Lo vi claro desde el principio, tenía que visitarla, así que durante mi primera visita, mientras ella trabajaba, me dediqué a hacer un poco de turismo por la ciudad. Me enamoré. Me enamoré perdidamente de Polonia. No es un lugar típicamente turístico en el que pensemos a priori a la hora de organizar unas vacaciones, pero la historia de superación, de lucha y hermandad de este pueblo hacen que sea un lugar de obligada visita, aunque sea una vez en la vida.

Polonia es un pueblo resiliente, un pueblo que superó una guerra atroz, una época de odio incomprensible hasta llegar a un estado de superación, supervivencia y amor hacia el prójimo. Esa es la razón por la que el visitante, el turista o el expatriado se siente como en casa desde el primer momento. Polonia te acoge, te ayuda y te trata como a un hermano. Esa maravillosa forma de arropar “al de fuera”, junto con la historia que atesora es lo que enamora de Polonia, lo que engancha y hace que quieras volver una y otra vez. Y eso es lo que hice yo no mucho más tiempo después junto a Leti. Esta vez fue una visita más corta, de un fin de semana largo, unos días que no olvidaremos jamás ninguna de las tres. Lo exprimimos al máximo: turismo, risas, discotecas, pubs nocturnos y risas, muchas risas.

El centro histórico de Varsovia está lleno de múltiples callejuelas con encanto, pintorescos restaurantes y pequeñas tiendas de souvenirs en las que seguro que encontrarás algunos regalitos para llevar a los tuyos. Totalmente derruido tras el Alzamiento de Varsovia en 1944, el centro histórico fue reedificado de manera idéntica gracias al esfuerzo del pueblo polaco. Esta es para mi una de las mayores lecciones de amor, capacidad de superación y bondad de un país que, acosado, violentado y asesinado, sacó fuerzas de flaqueza y se puso en pie. Es por ello que en 1980 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como «ejemplo único de reconstrucción prácticamente total del conjunto de un patrimonio arquitectónico histórico de los siglos XIII a XX». Me emociona recordarlo.

Polonia engancha y te deja sin palabras. Es un país riquísimo en historia, cultura y monumentos. Situada en pleno casco antiguo, la estatua de la Sirena de Varsovia, por poneros un ejemplo, es todo un símbolo y tiene una romántica leyenda que dice que es la protectora de los pescadores y del pueblo de Varsovia. Esta que aparece en la foto en la que posamos es una réplica, la original se encuentra en Museo de Historia de Varsovia. Otra visita obligada si vas a Polonia es el Parque Real Łazienki, el parque público más grande de Varsovia. Si has estado comiendo o merendando por el casco viejo, una muy buena opción para bajar la comida es dar un paseo por este hermoso parque de frondosos árboles y recovecos boscosos que alberga el monumento al compositor Fryderyk Chopin. El Parque Real Łazienki está lleno de hermosos palacetes y pabellones interesantísimos. Un paseo por este campo urbano te llenará de oxígeno y buenas vibraviones tras un largo día de paseos por la ciudad.

El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau es la parte triste de este maravilloso viaje, la visita que nunca debería haber hecho porque este horror no debería haber existido. En mi primer viaje a Polonia, como estuve casi una semana en el país, me dio tiempo a hacer bastante turismo sola mientras mi amiga Esther trabajaba, así pues, destiné un día a visitar Auschwitz. Si vuestra estancia vacacional va a ser en Polonia, os adelanto que es un viaje largo, ya que el campo de concentración está en Cracovia. Para que os hagáis una idea, desde Varsovia tienes que coger un tren que tarda unas tres horas y media hasta Cracovia. Una vez llegas, tienes que ir a la estación de autobuses (justo al lado de la estación de tren, no tiene pérdida) y coger un bus que tardará una hora y veinte minutos en llegar a Auschwitz. No olvides comprar el billete de autobus de ida y vuelta, calculando que la visita en el campo dura unas 5 horas aproximadamente, dependiendo de paquete que hayas escogido. Tendrás que madrugar mucho y calcular muy bien los tiempos y los horarios, ya que te puede ocurrir que el último autobus de vuelta a Cracovia salga antes de que tu visita haya acabado, así que vigila bien la hora para que no te lleves un susto y te toque correr, como me ocurrió a mi.

Para hacer esta visita tienes que ir preparado emocionalmente, ya que el simple hecho de pasear por los alrededores del recinto, entrar a los barracones y ver las cámaras de gas, hiela la sangre. Fue una visita dura, pero quise hacerla porque senti la necesidad de ver, pisar, tocar y oler ese lugar en el que tantos millones de inocentes murieron de una forma tan cruel. Como si mi presencia pudiera consolar, calmar o salvar de tanto sufrimiento a alguna de aquellas personas. Fue como una obligación, sentía la necesidad de estar allí, de emocionarme y de dar gracias por la vida y época que me ha tocado vivir. Creo que alguna vez en nuestra vida necesitamos que algo o alguien nos sacuda y nos haga poner en valor lo que verdaderamente importa, la vida.

No quiero despedirme de una forma triste y mucho menos que te quedes con un mal sabor de boca, tenía que mencionar Auschwitz-Birkenau, era necesario. La vida es un regalo y hay que exprimirla hasta la última gota. Este blog es un canto a la vida y con eso quiero que te quedes porque Leti y yo vamos a intentar que rezume energía positiva y alegría por los cuatro costados. Invierte parte de tu tiempo en experiencias, no en bienes materiales y serás rico en vivencias, serás más feliz. Hasta la próxima, viajeros.

» No puedo irme sin decirte: Cana, gracias por transportar mi mente a esos maravillosos días. Gracias Esther por invitarnos y regalarnos esos momentazos. Gracias a tod@s l@s que conocimos y a tod@s con los que nos cruzamos y compartimos, porque todo ese conjunto hizo posible ese inolvidable fin de semana. Gracias Polonia, un país para llevar en el corazón…»

Bibliografía: · https://www.expedia.es

· https://es.wikipedia.org

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5 comentarios en «Polonia, un pueblo resiliente»

  1. Espero chicas que este artículo anime a mucha gente a visitar Polonia porque merece la pena.
    Y gracias por vuestras visitas cuando se está fuera es un gran alivio tener a tus amigas cerca.un besazo

    Responder
  2. Muy buen artículo chicas!! Nosotros el año pasado recorriendo Polonia y nos gustó muchísimo, nos sorprendió Varsovia, nos encantó Cracovia, nos enamoró Gdansk y disfrutamos del aire de las montañas de Zakopane!! Un país para conocer!!

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