VIAJES EN PAPEL

La esencia de la tradición

Naturaleza y arte unidos bajo un techo de cristal

Por Beatriz Vadillo

Este verano de 2020 ha sido el del turismo de proximidad por excelencia. Con más o menos pena por la situación debido a la crisis del coronavirus, este año nos ha tocado hacer cambios en nuestras vacaciones. En este verano tan atípico a mi me ha dado tiempo a hacer de todo: escapada a Galicia con la mejor compañía, restauración de muebles y otros enseres del hogar y un poco de turismo por mi ciudad, mi maravillosa Madrid. Tanto si eres de Madrid, como si vienes de fuera a hacer turismo, el mejor momento para visitar, conocer y patear la ciudad es el mes de agosto, ya que se vacía, no hay colas y el ritmo se ralentiza para que puedas exprimir toda su belleza, belleza que no te da tiempo a observar durante el frenético ritmo laboral del invierno.

En esta búsqueda incansable por descubrir y visitar sitios en los que no había estado me he topado este verano con una privameral exposición en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro. Cerrado a cal y canto durante la pandemia, este palacio de pequeñas dimensiones y enormes ventanales de cristal con techos que suben hasta el cielo, reabrió sus puertas por todo lo alto con esta exposición de gigantescas flores que cuelgan del techo.

Esta floreada obra es del kosovar Petrit Halilaj, un proyecto presentado de la mano del Museo Reina Sofía cuyo nombre es tan largo como el techo de este icónico palacio: A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados. La obra está abierta al público de forma gratuita del 16 de julio de 2020 al 28 de febrero de 2021, de 10.00 a 22.00 horas en horario de verano, así que si piensas visitarlo en invierno, consulta el horario nuevamente por si hubiera cambiado.

Con esta hermosa y colorida obra que te envuelve y te traslada a un cuento, Petrit Halilaj es la primera vez que expone en España y lo hace con esta composición que centra su temática en el hogar, la nación, la identidad cultural y el amor. Esta exposición supuso para su autor todo un reto, y no sólo porque al comiezo de su planificación y montaje, la ola de la pandemia hizo que todo se paralizara, sino porque según él, nunca había trabajado en un entorno como el Palacio de Cristal, con unos techos tan elevados e inaccesibles.

Superadas todas las visisitudes y sacudido el polvo del camino, la exposición de Petrit Halilaj abre sus puertas y hace que te sientas pequeñito, la grandeza de las flores unido a las cristaleras que las envuelven hacen que te sientas insignificante. A modo de curiosidad, durante mi visita a esta exposición me di cuenta de que había varios ventalanes abiertos (yo creía que era por el calor) y en algunas zonas había comederos y bebederos. El autor quiere que su obra sea de tránsito y libre entrada a las aves e insectos del Retiro, para que se puedan mezclar libremente con los visitantes, el personal y las propias flores de la exposición. Un lugar de encuentro, de convivencia en armonía en el que todos tengan la libertad de entrar y salir a su antojo.

Mientras paseas por este bello entorno mirando hacia arriba, observando cada detalle de las gigantescas flores, tropiezas con un ser con cabeza de cuervo y cuerpo humano vestido de blanco inmaculado. Su inesperada presencia impone y no sabes muy bien si fotografiarle o no, ya que da la sensación de que se va a mover o va a hacer algún gesto sorpresivo para asustarte. La presencia de este extraño ser, a pesar de aparentar estar en un segundo plano, tiene la misma importancia (o más) que las gigantescas flores colgadas y es que, dos son las principales fuentes de inspiración de su autor para la creación de esta obra: por un lado, el ritual de cortejo de los bowerbirds, un tipo de ave cuyos machos construyen los nidos con palos y ramas de colores vistosos y brillantes para atraer a la hembra y poder aparearse y, por otro, por la obra Historia de un abrazo, 2020, en la que un cuervo blanco antropomórfico sostiene un trozo de madera. La figura de este cuervo es clave en la obra, ya que simboliza un momento muy particular y clave en la vida personal del autor, ya que el palo que sostiene era la herramienta de trabajo de su abuelo.

Una obra nostálgica que recuerda y tiene muy presente el pasado familiar del autor que se engrandece con unas enormes flores de colores invitan al visitante a soñar, a parar el reloj y disfrutar del entorno junto con las aves que, curiosas ante tal envergadura de plantas pasan de vez en cuando a cotillear.

Bajo mi punto de vista, el mejor uso que se le puede dar a este edificio es el de las exposiciones de obras de arte, ya que, al ser completamente de cristal, transparente, puedes ver reflejadas las obras desde fuera y, desde dentro, el efecto que hace la mezcla de una obra con el verde paisaje de fuera, los jardines, los transeuntes y los animales del parque, hace que la estampa sea de lo más bucólica. Naturaleza y arte unidos bajo un techo de cristal.

Cuéntanos las visitas culturales que has realizado en tu ciudad, viajero, queremos saber si has hecho turismo de proximidad este año. ¡Hasta la próxima!

Bibliografía:

· https://www.madridlowcost.es

· www.museoreinasofia.es

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4 comentarios en «Naturaleza y arte unidos bajo un techo de cristal»

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